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Recomendaciones para la actividad física y las personas mayores
Recomendaciones para la actividad física y las personas mayores
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Recomendaciones de actividad física y entrenamiento para una persona mayor
Basado en las directrices de la OMS (2020), ACSM y SCPE (2019)
Hoy exploraremos cómo la actividad física regular puede transformar la calidad de vida de los adultos mayores. Esta presentación detalla las últimas recomendaciones científicas y ofrece consejos prácticos para implementar un programa de actividad física seguro, eficaz y adecuado.
contenido
- Capítulo 1: El envejecimiento y la importancia de la actividad física
- Capítulo 2: Recomendaciones clave de organizaciones internacionales
- Capítulo 3: Consejos prácticos para una actividad física segura y eficaz
- Conclusión: Muévete para un envejecimiento saludable
Capítulo 1: El envejecimiento y la importancia de la actividad física
El envejecimiento es un proceso natural que nos afecta a todos. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta cambios fisiológicos significativos que pueden afectar significativamente nuestra calidad de vida. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que la actividad física desempeña un papel crucial para ralentizar estos cambios y mantener una buena salud general.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) y la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio (CSEP) han establecido pautas específicas para los adultos mayores, reconociendo la importancia fundamental de la actividad física en este período de la vida.
Estas recomendaciones tienen como objetivo maximizar los beneficios del ejercicio y minimizar los riesgos potenciales, teniendo en cuenta las especificidades fisiológicas y las necesidades particulares de los adultos mayores.
Comparación anatómica entre una persona mayor activa y sedentaria
Envejecimiento: un proceso inevitable pero ajustable
A partir de los 30 años, nuestro cuerpo comienza a experimentar un deterioro gradual de sus funciones fisiológicas. Este proceso afecta especialmente a:
- Masa muscular (sarcopenia): disminución del 3-8% por década después de 30 años
- Densidad ósea (osteopenia y luego osteoporosis)
- Capacidad cardiorrespiratoria (VO2máx reducido en un 1% al año)
- Funciones cognitivas (memoria, atención, velocidad de procesamiento)
- Equilibrio y coordinación
Un estilo de vida sedentario agrava significativamente estos deterioros naturales, acelerando la pérdida de autonomía y aumentando el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas
La actividad física regular reduce significativamente el riesgo de muerte prematura en las personas mayores.
Reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares
El ejercicio regular mejora la salud cardíaca y vascular, reduciendo a la mitad el riesgo de eventos cardiovasculares.
Riesgo reducido de caídas
Los ejercicios de equilibrio y fortalecimiento muscular pueden reducir el riesgo de caídas graves en un tercio.
La actividad física regular constituye por tanto una auténtica "medicina" natural , capaz de ralentizar el envejecimiento fisiológico, prevenir numerosas patologías y mantener la autonomía funcional durante mucho más tiempo.
“Moverse significa vivir más y mejor”
La actividad física regular en adultos mayores se asocia con un aumento promedio de la esperanza de vida de 3 a 5 años, pero aún más importante, con una mejora significativa de la calidad de vida. Estos años adicionales se viven generalmente con mejor salud, mayor independencia y mayor satisfacción vital. Según la OMS, nunca es tarde para empezar a ser activo: incluso si se empieza después de los 80 años, un programa de ejercicio adecuado aporta beneficios mensurables para la salud física y mental.
El movimiento es una medicina cuyos efectos secundarios son todos positivos. Ningún tratamiento farmacológico ofrece tantos beneficios simultáneos para la salud como la actividad física regular.
— Prof. Jean-François Toussaint, Director del IRMES
Capítulo 2: Recomendaciones clave de organizaciones internacionales
Capítulo 1: El envejecimiento y la importancia de la actividad física
El envejecimiento es un proceso natural que nos afecta a todos. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta cambios fisiológicos significativos que pueden afectar significativamente nuestra calidad de vida. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que la actividad física desempeña un papel crucial para ralentizar estos cambios y mantener una buena salud general.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) y la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio (CSEP) han establecido pautas específicas para los adultos mayores, reconociendo la importancia fundamental de la actividad física en este período de la vida.
Estas recomendaciones tienen como objetivo maximizar los beneficios del ejercicio y minimizar los riesgos potenciales, teniendo en cuenta las especificidades fisiológicas y las necesidades particulares de los adultos mayores.
Comparación anatómica entre una persona mayor activa y sedentaria
Envejecimiento: un proceso inevitable pero ajustable
A partir de los 30 años, nuestro cuerpo comienza a experimentar un deterioro gradual de sus funciones fisiológicas. Este proceso afecta especialmente a:
- Masa muscular (sarcopenia): disminución del 3-8% por década después de 30 años
- Densidad ósea (osteopenia y luego osteoporosis)
- Capacidad cardiorrespiratoria (VO2máx reducido en un 1% al año)
- Funciones cognitivas (memoria, atención, velocidad de procesamiento)
- Equilibrio y coordinación
Un estilo de vida sedentario agrava significativamente estos deterioros naturales, acelerando la pérdida de autonomía y aumentando el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas
La actividad física regular reduce significativamente el riesgo de muerte prematura en las personas mayores.
Reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares
El ejercicio regular mejora la salud cardíaca y vascular, reduciendo a la mitad el riesgo de eventos cardiovasculares.
Riesgo reducido de caídas
Los ejercicios de equilibrio y fortalecimiento muscular pueden reducir el riesgo de caídas graves en un tercio.
La actividad física regular constituye por tanto una auténtica "medicina" natural , capaz de ralentizar el envejecimiento fisiológico, prevenir numerosas patologías y mantener la autonomía funcional durante mucho más tiempo.
“Moverse significa vivir más y mejor”
La actividad física regular en adultos mayores se asocia con un aumento promedio de la esperanza de vida de 3 a 5 años, pero aún más importante, con una mejora significativa de la calidad de vida. Estos años adicionales se viven generalmente con mejor salud, mayor independencia y mayor satisfacción vital. Según la OMS, nunca es tarde para empezar a ser activo: incluso si se empieza después de los 80 años, un programa de ejercicio adecuado aporta beneficios mensurables para la salud física y mental.
El movimiento es una medicina cuyos efectos secundarios son todos positivos. Ningún tratamiento farmacológico ofrece tantos beneficios simultáneos para la salud como la actividad física regular.
— Prof. Jean-François Toussaint, Director del IRMES
Capítulo 2: Recomendaciones clave de organizaciones internacionales
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Capítulo 2: Recomendaciones oficiales mundiales y nacionales
Las organizaciones sanitarias nacionales e internacionales han establecido directrices específicas para la actividad física durante el período posnatal. Estas recomendaciones se basan en una amplia investigación y se actualizan periódicamente para reflejar los avances científicos en este campo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) y la Sociedad de Cardiología y Ejercicio Pediátrico (SCPE) se encuentran entre las principales autoridades que han publicado pautas detalladas para orientar a las mujeres y a los profesionales de la salud.
Estas recomendaciones consideran las particularidades fisiológicas del posparto, los diferentes tipos de parto (vaginal o cesárea) y las posibles complicaciones. Ofrecen un marco seguro y flexible para adaptarse a las necesidades individuales de cada mujer.
Comprender estas pautas es fundamental para desarrollar un programa de actividad física que sea beneficioso y seguro durante este momento único.
OMS 2020: Actividad física recomendada

En 2020, la Organización Mundial de la Salud publicó recomendaciones específicas para las mujeres en el posparto, reconociendo que este período requiere una atención especial en términos de actividad física.
Estas directrices forman parte de un marco más amplio de recomendaciones para adultos, aunque tienen en cuenta las especificidades fisiológicas y las limitaciones prácticas vinculadas a la recuperación posnatal y el cuidado del recién nacido.
150 a 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana
La OMS recomienda de 150 a 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada (caminata rápida, ciclismo lento, natación suave) o de 75 a 150 minutos de actividad física vigorosa para las mujeres que han tenido una recuperación sin complicaciones. Estas actividades pueden dividirse en varias sesiones cortas (de 10 a 15 minutos) para adaptarse al ritmo del bebé.
Fortalecimiento muscular regular
Se recomiendan al menos dos sesiones semanales de ejercicio dirigidas a los principales grupos musculares, con especial atención al suelo pélvico y los músculos abdominales profundos (transversos). Estos ejercicios pueden comenzar con contracciones isométricas simples antes de progresar a movimientos más dinámicos.
Reducción del tiempo sedentario
La OMS enfatiza la importancia de limitar los periodos prolongados de estar sentado o acostado (excluyendo dormir). Incluso breves periodos de actividad de baja intensidad son beneficiosos y deben fomentarse a lo largo del día, por ejemplo, levantándose regularmente mientras amamanta o dando algunos pasos mientras el bebé duerme.
ACSM (Colegio Americano de Medicina del Deporte)
El Colegio Americano de Medicina del Deporte, autoridad mundial en medicina deportiva, ofrece recomendaciones específicas para mujeres en el posparto, complementarias a las de la OMS. Estas directrices priorizan un enfoque gradual e individualizado.
Fase inicial (0-6 semanas)
El ACSM recomienda una reanudación gradual del ejercicio, con 20 a 30 minutos de ejercicio ligero o moderado, según la tolerancia, la mayoría de los días de la semana. En partos sin complicaciones, se pueden iniciar caminatas cortas y ejercicios de respiración durante los primeros días. En caso de cesárea, espere la autorización médica (generalmente entre 4 y 6 semanas).
Fase intermedia (6-12 semanas)
Aumente gradualmente la duración y la intensidad, introduciendo gradualmente ejercicios ligeros de fortalecimiento muscular. El ACSM recomienda vigilar atentamente los signos de fatiga excesiva y ajustar la intensidad según corresponda. El fortalecimiento del suelo pélvico se convierte en una prioridad.
Fase avanzada (más de 12 semanas)
Transición a las recomendaciones generales para adultos, con progresión continua en intensidad y complejidad. El ACSM enfatiza la importancia de una evaluación profesional antes de retomar actividades de alto impacto o deportes competitivos, especialmente en mujeres que han presentado complicaciones.
La ACSM enfatiza especialmente la importancia de la evaluación médica, recomendando una consulta específica con un profesional de la salud antes de reanudar actividades intensas, especialmente en casos de complicaciones como diástasis abdominal significativa, dolor pélvico persistente o sangrado anormal.
Estas recomendaciones también tienen en cuenta la lactancia materna, sugiriendo realizar ejercicio después de amamantar (para mayor comodidad) y mantener una hidratación adecuada para no afectar la producción de leche.
SCPE (Sociedad de Cardiología y Ejercicio Pediátrico) 2019
En 2019, la Sociedad de Cardiología Pediátrica y Ejercicio publicó recomendaciones específicas para la actividad física posnatal, con especial atención a la rehabilitación perineal y la progresión segura de los ejercicios.
Estas directrices francesas complementan las de la OMS y la ACSM proporcionando detalles adaptados al contexto médico francés, donde la rehabilitación perineal se ofrece sistemáticamente a las mujeres después del parto.
La SCPE enfatiza la importancia de un enfoque integral que integre las dimensiones físicas y psicológicas de la recuperación posparto, reconociendo la interdependencia de estos aspectos para el bienestar de la madre.

Ejercicios diarios de Kegel
La SCPE recomienda ejercicios diarios de fortalecimiento del suelo pélvico, con progresión en duración e intensidad: comenzar con 3 series de 8-10 contracciones mantenidas durante 6 segundos, llegando gradualmente a 3 series de 12-15 contracciones mantenidas durante 10 segundos.
Actividades aeróbicas adaptadas
Concéntrese en actividades de bajo impacto como caminar, nadar y andar en bicicleta estática. El CSEP recomienda incorporar estas actividades gradualmente, comenzando con 10-15 minutos de intensidad baja y aumentando a 30-40 minutos de intensidad moderada después de unas semanas.
Culturismo progresivo
Introducción gradual de ejercicios de fortalecimiento dirigidos específicamente al transverso abdominal, los músculos de la espalda y la postura. La SCPE recomienda evitar los ejercicios abdominales tradicionales en casos de diástasis de rectos no resuelta, en favor de ejercicios adaptados de fortalecimiento del core.
La SCPE también enfatiza la importancia de monitorear signos de advertencia como dolor pélvico, pérdida de orina durante el ejercicio o sangrado anormal, lo que debe llevar a una consulta rápida con un profesional de la salud.
Refuerzo esencial para prevenir la incontinencia
El suelo pélvico es un grupo de músculos y tejido conectivo que sostiene los órganos pélvicos (vejiga, útero y recto). Durante el embarazo y el parto, estos músculos sufren un estiramiento considerable y pueden perder tono, lo que puede provocar diversas complicaciones, como incontinencia urinaria o prolapso genital.
Anatomía del suelo pélvico
El suelo pélvico está formado por tres capas musculares principales:
El diafragma pélvico (músculos elevador del ano y coccígeo) que forma la capa profunda
El diafragma urogenital que constituye la capa intermedia
Los músculos superficiales del perineo que forman la capa externa
Importancia de la rehabilitación
Los estudios muestran que:
Entre el 30 y el 50% de las mujeres sufren incontinencia urinaria de esfuerzo después del parto.
La rehabilitación del suelo pélvico reduce el riesgo de incontinencia persistente en un 70% un año después del parto
El entrenamiento regular del suelo pélvico también mejora la función sexual y reduce el dolor pélvico crónico.
Lo ideal es que la rehabilitación del suelo pélvico sea supervisada inicialmente por un profesional sanitario (matrona o fisioterapeuta especializado) para garantizar que los ejercicios se realicen correctamente antes de continuar de forma independiente.
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Capítulo 3: Consejos prácticos para una recuperación segura
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Conclusión: Muévete hacia una mejor experiencia posparto
